Entono el mea culpa. ¡Dos meses sin escribir en el blog! Pero tranquilos, aquí estoy y no volvera a pasar. Tengo mis razones. No negaré que mi despido como Director de la Obra Social de Cajasur a final de julio "por falta de confianza" de los Administradores del Banco de España, reconociendo sin pudor alguno la improcedencia del mismo, no truncó mi ánimo...pero no fue esa la causa. Si acaso, si me pidió cautela pues como dice San Ignacio "en tiempos de desolación no hay que hacer mudanza" y convengamos que esos momentos no son los más adecuados para ser justos y mesurados. Después vino agosto y me pareció justo y necesario tomarme un tiempo de relax y lo que finalmente ha retrasado mi incorporación al blog en septiembre no ha sido otra cosa que la ilusionante llegada de un nuevo ser a la familia. En efecto, el día 7 de septiembre llegó Javier a esta su casa, llenando de regocijo, ilusión y savia nueva todo lo antiguo.
Dos meses después de acaecido mi cese si es tiempo suficiente para hacer lecturas intelectuales en clave negociadora que es lo que a la postre interesa en este blog.
Conviene saber que el papel del negociador siempre es arriesgado. Lejos de esas imágenes, románticamente conciliadoras, rara vez se llega a un punto adecuado de satisfacción de ambas partes, cuando se llega...y lógicamente los culpables de que no se lleguen siempre son los negociadores.
La historia esta plagada de ejemplos que nos muestran lo arriesgado de este oficio, incluso aceptando el éxito relativo de una negociación. El caso paradigmático es el de los actores en la negociación de Camp David. Tras la ocupación del Sinaí por parte de Israel, el presidente norteamericano Jimmy Carter sentó a la mesa al entonces presidente israelí Menahem Begin y al rais egipcio Anuar el Sadat. El fin fueron los acuerdos de Camp David que devolvieron la soberanía del Sinaí a Egipto a cambio de asegurar una zona desmilitarizada en dicha franja. Semejante éxito no fue obstáculo para que Carter perdiera las elecciones contra Reagan, tras los tristes sucesos de la ocupación de la embajada americana de Teherán, Begin fuera sustituido por Shamir y a Anuar el Sadat le costara incluso la vida.
No señor, no nos engañemos, tender puentes no es una actividad productiva más que en obra civil. En nuestro país tenemos numerosos ejemplos de lo arriesgado de estas actividades en el conflicto prototípico de nuestro país: la situación en el País Vasco. Mi cercanía al proyecto Hitz Egin y mi estudio desde años del "conflicto vasco" me ha hecho ver cuanta gente ha quedado en el camino en todos los sectores, Iglesia, partidos y movimientos sociales por defender la vía del diálogo para la resolución del conflicto, algunos, muchos, dejados a la intemperie por sus propios compañeros. ¡Siempre hay que cuidarse del fuego amigo!
Todos sabemos que la derrota es huérfana pero la victoria es familia numerosa.
Lo acaecido en Cajasur tras la intervención ha sido simplemente de libro, para aquellos que leen a los clásicos. Maquiavelo señala en El Príncipe como los hombres cambian con gusto de señor creyendo mejorar, en lo cual se engañan pues el nuevo príncipe se ve obligado a ofender a sus nuevos súbditos con mil vejaciones que el acto de conquista lleva consigo. Además, para afianzarse en el poder basta con borrar la línea del príncipe que los gobernaba, apareciendo como paladín de los más denostados y debilitar a los de mayor poderío. A la postre, todos echaran en falta al príncipe legítimo, sobre todo si éste hizo esfuerzo por renovar el principado, pero ya todo será tarde.
Lo triste en esta historia no es que, a fuerza de haber olvidado a los clásicos, debamos rememorar las vivencias pasadas, sino que en un supuesto Estado de Derecho, instituciones venerables apliquen las técnicas que Maquiavelo desveló a Lorenzo de Medici.
En este estado de cosas, carecer de la confianza de semejantes sujetos solo me recuerdan aquellos atinados versos que el inefable Moratín dedicaba a sus críticos: "Tú crítica majadera sobre el drama que escribí, pedancio, poco me altera, más pesadumbre tuviera si te gustarán a tí".