miércoles, 2 de marzo de 2011

Controladores aéreos controlados.

Como lo prometido es deuda aquí está mi entrada relativa al conflicto suscitado por el control del espacio aéreo en nuestro país. Quien vaya siguiendo mis entradas habrá comprobado que suelo huir de la oportunidad mediática, quizá eso sea poco favorable a la popularidad del blog que se vería más visitado con este oportunismo mediático, pero creo que esa distancia da una cierta perspectiva a la opinión meditada y, sino académica, si divulgativa sobre los procesos de negociación. En esta ocasión mis cautelas no podían ser menores, máxime si tenemos en cuenta que en este proceso han tenido participaciones diversas paisanos ilustres como Miguel Cuenca Valdivia o Manuel Pimentel, quien, finalmente, ha actuado como árbitro.
En efecto, una norma primordial para el mediador o el negociador es tomar distancia del asunto. Ello no supone falta de interés, conocimiento o implicación. En absoluto. Supone, eso sí,  cierto desapego para ver las cosas con cierta frialdad, sin apasionamiento. La pasión, en estos casos, es mala consejera.  
Quizá muchos se sorprendan de la contundencia de las medidas pero si alguien duda de la estrategia del tráfico aéreo solo tiene que observar breves minutos el video que inserto donde aparece claramente el volumen del tráfico y (esto para mentes críticas) donde se produce el mismo... y no olvidemos que las casualidades no existen.


Sea como fuere en este conflicto cada uno jugó sus bazas y el espacio aéreo español se militarizo y se decretó el estado de alarma durante una temporada, a mi juicio, innecesariamente larga.
Lo acaecido, que es lo que me interesa analizar, me parece un ejemplo magnífico para abordar lo que se ha venido a llamar MAAN (mejor alternativa al acuerdo negociado) y cómo se pueden empeorar las alternativas del contrario. Para ello convendría centrar el meollo del asunto que se reducía al cómputo del horario laboral anual y cuáles eran los conceptos que este cómputo debía contener,
En efecto, la alternativa a un acuerdo negociado para las partes a vote pronto era el ejercicio del derecho a la huelga por parte de los controladores y el ejercicio de la tarea legislativa por parte del Gobierno. Y ambos lo cumplieron de manera precipitada posiblemente. Los controladores iniciaron una serie de "ausencias" de los puestos de trabajo motivándolas en haber cumplido la jornada anual. El gobierno no dudo en regular por Real Decreto Ley lo que no había logrado en la mesa de negociación y los controladores tampoco dudaron en ejercer un plante a la medida del gobierno convocando una Asamblea permanente. Así las cosas entraron en una dinámica donde el primero que cejase en su empeño sería el perdedor. Entra en este momento el juego de calcular como podemos empeorar las alternativas de la contraparte, sabiendo que, en negociación, las amenazas hay que cumplirlas pues, de lo contrario, pierdes por completo la credibilidad y la fuerza. El Gobierno lo tuvo claro: sobre los incumplidores caería, como dijo el Ministro de Fomento, todo el peso de la ley. Y lo llevaron a cabo sin ningún tipo de complejo militarizando el espacio aéreo y decretando el estado de alarma aquella misma noche. La entrada de efectivos policiales en la Asamblea de controladores para informar/identificar a los huelguistas rememora otras prácticas y otras épocas y las acusaciones de las fiscalías por delitos de rebelión fue completamente excesivo. 
Lo cierto y verdad es que la puesta en escena fue impecable dejando a los controladores en la cuerda floja. Si a ello le sumamos la magistral utilización de políticas mediáticas que ocultaban que la reacción de los controladores lo había sido por la adopción de una medida unilateral por parte del Gobierno y se adereza con la “sutil” filtración de que la media retributiva de los controladores era de 300.000 euros anuales, tenemos una jugada de jaque mate perfecta que a duras penas pudieron contrarrestar os controladores con informaciones alternativas.
El próximo día analizaremos el final de la partida: el arbitraje y las reacciones de unos y otros ante el mismo. Una nueva lección de negociación.
Hasta entonces.

3 comentarios:

  1. Hola Jose Rafael:
    Hay un error en tu análisis que hace que las cosas cambien radicalmente. Los controladores no llevaron a cabo una huelga en diciembre. Por su puesto no convocaron una huelga (que hubiera tenido servicios mínimos, como en cualquier servicio público). Ni siqueira fue una huelga salvaje (como la del metro de madrid de hace unos meses). Simplemente fue no ir a trabajar, apelando a bajas médicas inexistentes. En definitiva, no hablamos del derecho de huelga frente al deber de legislar del Estado, sino de un auténtico boicot de los controladores al espacio aéreo.
    De hecho seguramente se sorprenderán al saber cuántas huelgas han convocado los controladores en los últimos 25 años: ninguna.
    En efecto, todos los paros, huelgas de celo, bajas por stress etc. que en tantos períodos de vacaciones nos han hecho la pascua, han sido triquiñuelas de este colectivo.
    En fin, eso por no hablar de la sentencia de la Audiencia Nacional del pasado mayo que decía literalmente “La prolongación durante más de 20 años de una situación como la aquí acreditada, en la que se ha utilizado la negociación colectiva en fraude de ley… no constituye un estado de normalidad, sino un estado de excepción permanente, que ninguna Administración responsable debe tolerar”.

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  2. Querido amigo:
    Gracias por tu aportación. Llevas razón en que los controladores no ejercieron su derecho a la huelga que hubiese sido su opción "legal". De la lectura de la entrada puede deducirse eso erróneamente, si bien de los hechos narrados en el enlace facilitado y en la terminología usada en mi entrada ("ausencias") se deduce la realidad de los hechos. No obstante asumo el error. De cualquier forma eso cambia la reprobación moral que me permito hacer de las medidas del gobierno pero no, y eso es lo importante a los efectos de técnica negociadora, la apreciación en términos de negociación. Lo importante es mejorar mis alternativas y empeorar las del contrario. Lamentablemente en ese juego no siempre se siguen normas legales y, a veces, ni siquiera morales. Aunque eso no sea lo deseable. Aquí, los controladores nos dan una muestra palpable de ello. Gracias, rectifico. Un saludo.

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  3. tu análisis me parece perfecto, no rectifiques. Se entiende el MAAN que desarrollas
    Un saludo

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