sábado, 25 de diciembre de 2010

Tregua de Navidad.


Andaba preparando una nueva entrada quincenal sobre el conflicto entre controladores aéreos y gobierno de España cuando se han precipitado las Navidades y he decidido que, asunto tan poco navideño (al menos en cuanto a los valores de concordia que deben reinar estos días), podía esperar a la próxima entrada. Además, en la sistemática que pretendo seguir, le tocaba el turno a uno de los elementos cruciales en una negociación: La relación. Este elemento, el quinto elemento según la metodología de la Escuela de Harvard, está, además, muy conectado con estas fechas de Navidad.

Construir una relación adecuada entre las partes que negocian es un elemento fundamental en la técnica negociadora. Y digo una relación "adecuada" porque no hemos de presuponer que el objetivo de cualquier negociación sea llegar a un acuerdo: pueden utilizarse la negociación como maniobra dilatoria, como hemos comprobado en el tema del Sáhara que abordamos en la anterior entrada; o incluso malograrla como elemento de negociación en otro frente negociador más complejo. Por ello, podemos construir relaciones satisfactorias, que ayuden a alcanzar acuerdos, o relaciones insatisfactorias,  de desconfianza o incluso humillantes, que impidan los mismos.

Obviamente, una negociación obtendrá mejores resultados en la medida en que las partes en cuestión mejoren su relación. Cualquiera de nosotros puede hacer un sencillo ejercicio de cómo perdonaríamos casi cualquier cosa al amigo o a aquel con el que mantenemos una buena relación, mientras que no pasaríamos por alto el menor detalle a aquél que no soportamos.

Eso no quiere decir que la relación condicione el abordaje de problemas críticos en una negociación. Hay un viejo adagio latino que reza "suaviter in modo, fortiter in re",  en traducción un tanto libre: "suave en las formas, fuerte en el fondo" o, trayéndolo al caso: "blando con las personas, duro con los problemas".  Es básico no mezclar problemas de relación personal con problemas de la negociación. Para mí hay una escena que os enlazo de la película "Troya" muy ilustrativa. En ella, Príamo, padre de Hector va al campamento de Agamenón por la noche para rogarle a Aquiles que le devuelva el cuerpo de su hijo para darle un entierro adecuado. La escena no tiene desperdicio.

Afortunadamente las relaciones pueden construirse e incluso modificarse. Para mí, en esa construcción son básicos ciertos ingredientes como: racionalidad, comunicación, empatía y confianza. Con estos ingredientes pueden construirse las mejores relaciones y los mejores acuerdos.

Decía que las relaciones pueden modificarse. Es decir, no nos vienen dadas de manera inatacable. Para ello permítanme que les refiera una historia que he encontrado en mi investigación de cómo la religión puede ser fuente de resolución de conflictos y reconciliación entre los pueblos. Lo que cuento sucedió la Navidad de 1914, en la I Guerra Mundial, cerca de Ypres, en el frente belga, entre tropas alemanas y británicas. El día 24 de diciembre, las tropas alemanas, aprovechando el envío que el alto mando alemán había hecho de árboles de Navidad al frente para afianzar la moral de las tropas, comenzaron a cantar el célebre villancico de Noche de Paz (Stille Nacht) que fue respondido por las tropas británicas con otros en lengua inglesa. A ellos se sumaron felicitaciones, saludos y, tímidamente, el abandono de las trincheras para intercambiar modestos presentes, oraciones y actos fúnebres en recuerdo de los caídos. Las versiones sobre cuanto duro esta Tregua de Navidad son contradictorias y van desde ese día hasta final de febrero. Posiblemente el ardor guerrero no fuera el mismo en los días posteriores. Lo que si es cierto es que, dicen, fue el último de los gestos de humanidad en las guerras modernas y que, en todo caso, en muestra fehaciente de que las relaciones humanas pueden colorearlo todo y pueden construirse y modificarse desde nuestra voluntad.

Este episodio narrado ha sido recogido en una película, Joyeux Nöel, y en un videoclip de Paul Macartney que aquí dejo como regalo de Navidad. Véanlo. Merece la pena.

La pasada semana, mi compañero David Pardo y yo estuvimos en Barcelona visitando Intermón, fruto de unas gestiones realizadas por Valentín Vilanova, Director Territorial para Andalucía y Canarias. La verdad es que siempre habíamos sentido simpatía por esta organización y esta visita ha servido para confirmarla. En una de las visitas, con Pía Rodríguez, responsable de relaciones con donantes, estuvimos compartiendo la efectividad de las redes sociales para difundir ideas de justicia social. Ojalá este blog sirva para difundir que la Navidad puede ser foco de conflictos pero es, ante todo, foco de Esperanza.




Feliz Navidad.



6 comentarios:

  1. Juan de Dios García Serrano27 de diciembre de 2010 a las 10:21

    Muchas gracias Jose por estas lineas lúcidas. Como seres complejos llevamos en nosotros todo lo posible y lo imposible. Homo sapiens y Homo demens en una mezcla de alquimia que desconocemos su fórmula concreta. Todo es posible al igual que improbable. Lo que sí me parece que hay dos elementos esenciales que rescatar de nuestros milenarios tránsitos como es la comprensión y la compasión. Como dice mi maestro Morin, no tanto porque con ello nos vayamos a salvar sino porque relamente andamos pérdidos y extraños en nuestro propio mundo. Y en estos dias que para muchos tienen un significado religioso y ético, la compasión me parece un ejercicio esencial en nuestro combate por la lucidez. Felicidades y Paz

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  2. Esta entrada me hace reflexionar sobre un tema que veo en los dos ejemplos que pones y creo que lo añadiría, si me permites, como nuevo ingrediente para construir las mejores relaciones(algo que en mi llega casi a la obsesion)este nuevo ingrediente es la LEALTAD en el primer caso a unas convicciones comunes "como debe ser enterrado un guerrero" relacionadas con el honor y en el segundo caso el amor que todo lo puede que en esta fechas es AMOR.

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  3. En efecto, la lealtad es básica en toda negociación para crear confianza...si es que quieres llegar a acuerdos. Si no quieres alcanzarlos esta claro el camino: se desleal, crea desconfianza...y el acuerdo será imposible, solo será posible la rendición. ¿no crees? Un saludo y gracias por el aporte, Antonio.

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  4. Gracias, Juande, por tus ingredientes: comprensión y compasión. Sin duda la comprensión completa el ingrediente de la empatía que proponía. La compasión, lo completa todo, sobre todo nos completa como humanos y compendia todos los componentes anteriores. Un buen apunte a tener en cuenta. Gracias, Juande.

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  5. José Rafael, quizás no nos conozcanos, soy también de Córdoba, amigo de Paco Pérez Fresquet y colaborador de Loyola LS. Vivo en Sevilla desde hace 12 años. Tengo una empresa de eConsulting, me parece magnífica tu iniciativa, enhorabuena.

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  6. Un saludo, Pablo. Gracias por tu enhorabuena y por tu comentario. Creo que no nos conocemos personalmente pero Paco me ha hablado mucho de tí. Seguro que habrá oportunidad de vernos en este proyecto que ahora comienza de la LLS. Un saludo.

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