jueves, 29 de abril de 2010

Fusiones e infusiones o "El hombre discreto".

Muchas gracias a los que habéis saludado esta iniciativa del blog con vuestra enhorabuena. Será difícil no decepcionar. Algunos no han ocultado el lógico "morbo" por saber si en este blog hablaré de la fusión entre Unicaja y Cajasur en la que ahora me encuentro embarcado. Lamento decepcionar a los que esperasen este contenido. El blog tiene como objetivo difundir la cultura de la mediación, la negociación y la resolución alternativa de los conflictos. Qué duda cabe de que todas las experiencias vitales marcan los comentarios de un blogger, máxime si la aventura es tan intensa como la actual negociación para una fusión de esta emvergadura, pero en absoluto servirá este blog para dar información, ni siquiera orientación, de esos temas.
Quizá haya quién piense que dicha actitud venga motivada por un lógico "secreto profesional" y habrá que decir que no solo por ello. Qué duda cabe que dicho secreto profesional vincula a alguien que, como yo, siente el ejercicio de la abogacía pese a que en la actualidad no este desarrollando esas funciones pero es la discreción que debe adornar a todo negociador la que me impide cualquier comentario al respecto. La negociación debe ser discreta, no digo que secreta, pero si discreta. La discreción ayuda al acuerdo, mejora la comunicación y ayuda a establecer una relación más real, lejos de las relaciones ficticias que, a veces, hay que mantener en la escenografía abierta. No se entienda esto mal, no se trata de que se engañe a nadie, ni de que unas sean más sinceras que otras, sino, simplemente, que los tipos de comunicación que se establecen pueden colorear el resultado.
Mi experiencia, en todas las negociaciones y esta reciente no ha sido una excepción, es que la publicidad no ayuda a avanzar y, por contra, que las mejores reuniones de negociación, son las que se mantienen entre bastidores, en un tono discreto. Si se utilizan los medios de comunicación deben ser de común acuerdo, sino, es más que probable que se utilicen los medios y las políticas comunicativas como elemento de negociación/presión por una de las partes.
No quiere decir esto que haya que ser oscurantista. El derecho a la información no esta reñido con la negociación, sobre todo si la falta de información conlleva desinformación o intoxicación informativa. Pero, eso lo saben bien mis amigos periodistas, el negociador debe ser "el hombre discreto", parafraseando aquella estupenda pélicula de John Ford, interpretada por John Wayne, "El hombre tranquilo".
Así las cosas, viene al caso la anécdota acaecida recientemente en un desayuno de trabajo que mantuve con los medios de comunicación para presentar la nueva programación del Palacio de Viana, maravillosa casa-museo perteneciente a la Obra Social de Cajasur y que os invito a visitar en estas fechas de mayo que se aproximan. Los periodistas, más atraídos por la negociación que por la programación cultural que presentaba la Fundación que dirijo, no tuvieron empacho ninguno en preguntarme directamente por la fusión. Nunca agradeceré bastante el capote que me echaron Jacinto Mañas y Alvaro Pineda, del gabinete de comunicación de Cajasur: "¿Fusiones? No, lo que tenemos en el desayuno son infusiones". Claro...y para el negociador, si puede ser, una tila, por favor.

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