lunes, 31 de mayo de 2010

Fracasos colectivos (y III)

Para ser fiel a mi compromiso debo abordar el tercer elemento que me ha parecido importante en el resultado del proceso de negociación: la interactuación de los stake-holder o terceros en la negociación. El término anglosajón tiene una traducción muy gráfica en román paladino y no es otra que tenedores de valor, es decir, tan interesados, en ocasiones, como las mismas partes.
En efecto, en toda negociación hay que tener en cuenta que, amén de las partes negociadoras, en trodo proceso existen partes interesadas en que el mismo se desarrolle de una u otra forma y pueden interactuar en el mismo. A nadie se le oculta que en el actual proceso de concertación social el Gobierno de la nación esta tan interesado o más que el banco patronal y sindical. La responsabilidad final del acuerdo será, conmúnmente, de las partes negociadoras pero la intervención de estos terceros pueden condicionar en uno u otro sentido el proceso de negociación.
A veces, incluso, el proceso de negociación puede convertirse en multilateral, como ha sido el caso, pues no solo se juega una partida de ajedrez sino que pueden jugarse varias simultáneas.
En el presente caso ha habido una multitud de stake-holder en el proceso, desde lo más relevantes y evidentes, como el Banco de España, la Junta de Andalucía, los partidos políticos o los sindicatos, hasta otros más escondidos como los medios de comunicación o la sociedad civil. Todos ellos, metidos en la coctelera, son partícipes, en mayor o menor medida, del resultado final.
En el presente caso ha sido público y notorio la actuación de algunos de ellos. Por ejemplo, el gobierno andaluz, que ha trabajado mucho por posibilitar esta fusión (especialmente en la persona de su Consejero de Economía), se ha mostrado en todo momento partidario de una fusión intraregional, pese a alguna declaración políticamente correcta en algún otro sentido. El mismo PSOE designó a Unicaja como la mejor opción en una reunión en la sede del partido a la que asistieron varios Consejeros del gobierno andaluz y los presidentes de las Cajas andaluzas, a excepción de la propia Cajasur. El PP no ha perdido comba en cuanto a la politización del proceso con mensajes contradictorios y exígüas declaraciones institucionales. El Banco de España ha pegado varios puñetazos en la mesa buscando el final del proceso y los sindicatos se han desangrado en una negociación laboral que, tras cinco meses de "negociación" y con manifestaciones y ataques de celos de unos y otros, se ha pretendido salvar en una contrarreloj de 48 horas con madrugada interminable de por medio.
Demasiados actores para poder predecir el final. Unos y otros han sido actores intervinientes y a todos corresponde, igualmente, su minuto de gloria en el resultado. No obstante, es obligación del negociador estudiar y predecir, en la medida de lo posible, la actuación de todos estos tenedores de valor que, indefectiblemente, terminan influyendo en el proceso. Ciertamente es difícil y es dintinto manejar dichas situaciones en situación de fortaleza a manejarlas en situación de extrema debilidad pues la capacidad de influencia en los actores dista enormemente.
Junto a los anteriores actores merece especial mención, en especial en negociaciones de relieve social, el papel de los medios de comunicación y de la sociedad civil. No ha sido inteligente Cajasur a la hora de explicar sus razones, optando por una política de bajo perfil informativo que no la ha favorecido a la postre ni en los medios ni en la sociedad civil. Ciertamente hay que tener en cuenta la orientación sensacionalista de la mayoría de los medios en estos momentos y la orientación a resultados, económicos o ideológicos, de la mayoría de grupos mediáticos que no ayuda a una política informativa transparente.
Igualmente es de acusar, quizá por esa errática política informativa o por el aburrimiento mediático al que la opinión pública viene acostumbrándose, la escasa incidencia social que ha tenido el proceso más allá de supuestos gurúes o próceres de la patria que, tras largo silencio, salen sin vergüenza(s), ni información a crear plataformas supuestamente cívicas arropadas por no importa que aparato. La sociedad cordobesa, indolente pero inteligente, repartirá responsabilidades cuando llegue su momento.
Ambos, medios y sociedad civil (supuesta o no), son importantes elementos a tener en cuenta en un proceso de negociación complejo como ha sido este y merece la pena una referencia más en profundidad en otro momento.
Termino aquí mis referencias a este proceso que, sin duda, ha enriquecido y seguirá enriqueciendo mi experiencia negociadora y mis aportaciones a este blog. No he pretendido dar detalles, ni crear polémica, solo dar claves en materia negociadora para los que, interesados por el tema, queráis aprender de las experiencias y errores de otros.


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